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Nueva ordenanza de grado y planes de estudio flexibles: desafíos para la gestión universitaria

 

RESUMEN

entrevista image1 chNueva ordenanza de grado y nuevos planes de estudios. Integralidad y curricularización de la extensión. Diversificación y flexibilización de los currículos. Creditización y apertura de nuevas trayectorias de formación. ¿Cómo impactan estas transformaciones de la Universidad en su gestión administrativa? ¿Cuáles son las competencias que deben adquirir los funcionarios técnicos, administrativos y de servicios de la Universidad para ser parte de estos cambios? ¿Dónde se debe hacer foco a la hora de pensar su formación en este nuevo escenario? Sobre esto conversamos con Mercedes Collazo: Licenciada y Master en Ciencias de la Educación, culminando estudios de doctorado en temas de currículo universitario y responsable de la línea de Ampliación, Diversificación, Articulación y Flexibilización Curricular de la Comisión Sectorial de Enseñanza (CSE) de la Universidad de la República.

 

AUTORA

Analía Camargo
Licenciada en Ciencias de la Comunicación
Docente Asistente de la Unidad de Capacitación

 

PALABRAS CLAVE
enseñanza, diversificación curricular, flexibilización, nueva ordenanza de grado, planes de estudio

 

 

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Desde el año 2007 la Universidad viene impulsando grandes transformaciones. En materia de enseñanza uno de los cambios más profundos ha sido la elaboración y la aprobación de la nueva ordenanza de grado, que implica entre otras cuestiones, mayor apertura del acceso a la Universidad, reforma estructural de los currículos, diversificación y flexibilidad de la oferta académica y recuperación de la idea de carrera como proyecto de formación.

Mercedes Collazo, Licenciada y Master en Ciencias de la Educación y cursando estudios de doctorado en temas de currículo universitario, es la responsable de la línea de Ampliación, Diversificación, Articulación y Flexibilización Curricular de la Comisión Sectorial de Enseñanza (CSE) de la Universidad de la República. Con ella hablamos básicamente de dos temas: cómo impacta la nueva ordenanza de grado y los planes de estudio flexibles en la gestión administrativa y cuáles son los requerimientos de formación que este nuevo escenario demanda a los funcionarios universitarios.

 

119 carreras técnicas, tecnológicas y de grado, 38 nuevas y 90% de planes ajustados a ordenanza

De acuerdo al informe de actualización sobre la aplicación de la ordenanza de grado en la Universidad que desde la CSE se envió al Consejo Directivo Central (CDC), hay 119 carreras técnicas y tecnológicas de grado vigentes en la Universidad y el 90 por ciento está renovada. Al respecto Collazo explica: “Si tomamos el período de la reforma universitaria: 2007-2014, tenemos 38 nuevas carreras. Este nuevo escenario no es solo de renovación curricular sino de diversificación curricular, que es el otro gran proceso que hizo la Universidad en estos últimos años. Hemos diversificado nuestra oferta enormemente y están ajustados a ordenanza ya casi el 90 por ciento de todos los planes de estudios”.

 

Desafíos para la gestión

Este nuevo escenario implica una serie de transformaciones a la interna de la Universidad: “implica empezar a remodelar algunas estructuras de gestión administrativa, empezar a tener estructuras de gestión académica de carreras, empezar a tener la figura de los directores de carrera como referentes tanto para docentes como para estudiantes, empezar a articular las carreras en el sentido de que los estudiantes se movilicen de servicio en servicio buscando tomar sus asignaturas electivas y lograr que las unidades de apoyo a la enseñanza asesoren desde el punto de vista pedagógico en esos espacios”.

En este marco de planes de estudio flexibles, el rol que adquieren las bedelías y por tanto los funcionarios que las integran, es fundamental: “Un desafío clarísimo para la administración es involucrar a las bedelías casi como asesores permanentes de las comisiones de carrera. Porque en la medida en que no haya una articulación fuerte entre el aparato de gestión administrativa y el aparato de gestión académica, es muy difícil poner en marcha las nuevas lógicas de los planes de estudio. Ahí necesitamos que la administración y el nuevo sistema de gestión de bedelías, con un sistema de información de la enseñanza incorporado, pueda ir dando cuenta de los requerimientos de información que necesitan las comisiones de carrera acerca de las trayectorias estudiantiles. Esto va a ser un punto clave para el próximo período”.

Según Mercedes esta nueva dinámica “cambia radicalmente la lógica tubular tradicional universitaria, que casi que se gestionaba sola” y requiere mayor planificación y coordinación docente y una mejor gestión de la comunicación: “Los planes de estudios flexibles implican una planificación mucho más afinada del desarrollo curricular, implican una coordinación docente mucho más intensa porque los planes de estudios se empiezan a pensar en función de un proyecto único de formación y no solo en función de la suma de las asignaturas. Otro punto esencial es el fortalecimiento del sistema de comunicación. Los planes de estudio no son como eran antes un gran listado de asignaturas, son proyectos de formación. La malla curricular cada vez se enriquece más con optativas, con electivas, con posibilidad de que los estudiantes construyan sus trayectorias; todo esto tiene que estar sumamente transparentado desde el punto de vista de la comunicación, para que el estudiante efectivamente pueda elegir con conocimiento del terreno, para que no sea un descarte sino que sea una verdadera elección. Para eso tenemos que tener las trayectorias sugeridas a la vista, las opcionales y las electivas que están en juego de cada uno de los servicios, los programas de las unidades curriculares o cursos; si no se dispone de esa información, no se puede elegir de la mejor manera. Hay tres grandes patas a fortalecer: por un lado la planificación y la coordinación docente, por otro lado el sistema de apoyo a la enseñanza con dos grandes fuentes de información: el nuevo sistema de gestión de bedelías y un sistema de información sobre la enseñanza que tiene que estar acoplado al nuevo sistema y por último la comunicación institucional. Esos serían los tres componentes esenciales a fortalecer. ¿Con qué actores? Con los directores y las comisiones de carrera, con los departamentos de enseñanza y los núcleos de bedelías y con los núcleos que en las facultades están vinculados a los sistemas de comunicación institucional. En este período se han fortalecido enormemente porque ha habido un gran esfuerzo de jerarquización y ha mejorado muchísimo la comunicación en cada servicio, pero todavía nos falta transparentar mucho en materia de oferta educativa. Hay algunos servicios que ya están ofreciendo en sus páginas web, mallas curriculares interactivas: el estudiante entra y tiene perfectamente claro las trayectorias, tiene perfectamente claro las opcionales para cada período y clickea y llega al programa. Ciencias Económicas por ejemplo hizo todo un sistema de simulación para los cambios de planes de estudio: el estudiante consultando la web, sabe perfectamente que si tiene tales materias puede tomar tales otras y cuál es el momento más oportuno para hacer el cambio de plan. Todo eso es una planificación educativa muy fina que los servicios han ido resolviendo, pero todavía nos falta colectivizar muchísimo esa experiencia”.

 

Requerimientos de formación en el nuevo escenario

Este nuevo escenario impacta fuertemente en los departamentos de enseñanza y en las bedelías de cada servicio, pero también a nivel administrativo y de gestión. Es necesario que los funcionarios y las funcionarias se adapten a este nuevo contexto y contribuyan a que los cambios se desarrollen con naturalidad. Al respecto Collazo enfatizó en el interés del funcionariado por estar al tanto de las nuevas lógicas y comprender a cabalidad sus alcances, sus implicancias y su sentido: “siento que hay una gran avidez de los funcionarios vinculados a todas las temáticas de enseñanza, por comprender mucho más finamente todo el sentido de esta transformación. Lo viví en los cursos de capacitación en los que participé, este año y el año pasado. Verifiqué un interés enorme y un descubrimiento: “ahora entiendo para qué estoy haciendo lo que estoy haciendo” a partir de entender el sentido de la política y la complejidad de la ejecución de esa política”.

Consultada sobre cuáles serían los requerimientos de formación de los funcionarios en este nuevo escenario Collazo aclaró “Yo no estoy hoy tan al día sobre los avances en detalle que ha realizado la Universidad en materia de capacitación que sé que han sido muchos en estos años. No podría decir con propiedad estrictamente qué formación se requiere”. No obstante destacó como un elemento clave, el involucramiento: “Tenemos que hacer un esfuerzo mayor a nivel académico por involucrar a los funcionarios vinculados a la enseñanza, ya no solo en función de nuestras necesidades administrativas puntuales. Que el funcionario comprenda también los fundamentos de la toma de decisiones, porque estamos haciendo un cambio que es ideológico, que involucra cambiar las cabezas de los docentes pero también involucra cambiar las cabezas de los funcionarios. Todos compartimos esencialmente un viejo modelo de Universidad que era una Universidad muy selectiva, muy elitista y hoy estamos trabajando en una lógica totalmente diferente, una lógica inclusiva. El desafío es cómo hacer para que los estudiantes accedan, permanezcan y continúen. No cómo hacer para seleccionar solamente a los mejores, sino que puedan permanecer y continuar, con nosotros o con otros del sistema terciario público, pero continuar sus estudios. Porque estamos convencidos de que le va la vida al país, en que los jóvenes y los no tan jóvenes del Uruguay puedan acceder de mejor manera al conocimiento. Quizás hay algunos requerimientos de formación más técnica que yo pierdo de vista, porque no tengo elementos para valorar. Pero creo que ese sería el principal requerimiento: empaparse, involucrarse, comprometerse con las discusiones académicas más de fondo que está dando la Universidad, para poder entender por qué a veces se piden algunas cosas y además para la orientación a los estudiantes, porque las estructuras de enseñanza son fundamentales en este modelo, también en la orientación a los estudiantes. Si aparecen como estructuras que no respaldan o simplemente se quedan al costado en cuanto a usinas de información, de orientación para los estudiantes; es un problema. Las universidades en el mundo han avanzado hacia una visión mucho más integral de la inclusión educativa. Las mejores experiencias en el mundo son las de las universidades donde finalmente se creó una cultura de inclusión educativa, es decir donde cualquier persona de la Universidad, no importa en qué puesto esté, coparticipa de una filosofía de la inclusión. Entonces cómo no tener a los funcionarios de la administración, a los funcionarios técnicos involucrados en esto; es impensable”.