Instituto de Capacitación y Formación

Una apuesta de la UdelaR para la profesionalización de su personal 

Desde 1987 la Universidad de la República tiene una institucionalidad responsable del sistema de capacitación y formación de sus funcionarios/as T/A/S: Técnicos, Administrativos y de Servicios.

Esa institucionalidad, a más de 25 años de su creación, tras haber dependido de Rectorado, de la DGP y del Prorectorado de Gestión, y luego de haber sido División y Unidad, hoy es Instituto de Capacitación y Formación (ICF).

Pero ¿qué significa dejar de ser Unidad para ser Instituto? ¿Qué consecuencias tiene en la oferta educativa y en las personas destinatarias de los cursos? ¿Qué transformaciones implica y qué desafíos supone ese cambio de status institucional?.

 

En estos más de 25 años, la ex Unidad de Capacitación actual Instituto, ha ido moldeando un sistema de capacitación y formación y una forma de gestión de ese sistema, que se basa en lineamientos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) e incorpora distintos marcos conceptuales sobre la formación y la capacitación de personas adultas trabajadoras, que tienen la particularidad de desempeñar funciones en una Universidad pública.

Ese sistema y ese modo de gestión, implican la realización de diagnósticos de necesidades de capacitación y de oportunidades formativas, y la formulación -a partir de esos diagnósticos- de planes bianuales de capacitación y formación.

Dichos planes se basan en los insumos surgidos de los diagnósticos e incluyen una propuesta pedagógica y metodológica. También contienen objetivos, acciones, metas y formas de evaluación, así como la oferta educativa estructurada en áreas y programas concebidos desde el enfoque por competencias.

 

El rol del funcionariado de la UdelaR dentro del ICF

El rol del funcionariado de la UdelaRUna característica particular de éste modo de gestión, que constituye un diferencial respecto a las instituciones pares de la región, es la toma de decisiones. En efecto, en el Instituto de Capacitación y Formación funciona una Comisión Directiva. Esa Comisión es cogobernada, es decir, está integrada, entre otros actores, por representantes de los dos gremios de funcionarios y funcionarias de la Universidad: la Agremiación Federal de Funcionarios de la Universidad de la República (AFFUR) y la Unión de Trabajadores del Hospital de Clínicas (UTHC). Es decir que las personas destinatarias de la capacitación y la formación, forman parte del proceso de toma de decisiones, tienen voz y voto.

Otra característica peculiar que tiene un sustento conceptual bien interesante, es que los cursos del ICF son dictados por pares, es decir funcionarios y funcionarias de la Universidad de la República que tienen conocimiento y experiencia en determinadas áreas.

Otro rasgo distintivo es la instalación y consolidación de la figura de Coordinador/a de Capacitación. En cada servicio hay un funcionario o una funcionaria que cumple el rol de Coordinador o Coordinadora de Capacitación. Es el nexo entre el ICF y el servicio y es quien difunde las actividades que organiza el Instituto y promueve la participación de aquellos actores considerados clave.

Actualmente el ICF cuenta con un total de 28 Coordinadores/as de Capacitación, que pertenecen a prácticamente a todos los servicios universitarios tanto de Montevideo como del interior.

 

Oferta educativa y modalidades de cursada

Desde la creación de la Unidad de Capacitación y Desarrollo en 1987 hasta ahora, se han realizado cientos de actividades (entre cursos, seminarios, charlas, etc.) y se ha capacitado a miles de personas funcionarias de la Universidad pertenecientes a todos los niveles y a todos los escalafones.

A modo de ejemplo, entre 2010 y 2014 se llevaron a cabo un total de 519 cursos y se capacitó a 7463 funcionarios/as.

Las áreas en las que se ha capacitado han sido bien diversas, siempre respondiendo a las necesidades y demandas de los/as propios/as funcionarios/as. Se ha abordado desde la atención al cliente y la comunicación oral y escrita, hasta las cuestiones relativas a la normativa y a los aspectos administrativos, financieros y contables de la Universidad. Desde aspectos más instrumentales como el manejo de recursos informáticos y la gestión de procesos administrativos, hasta trabajo en equipo, salud ocupacional, tiempo libre y formación sindical.

Además, se han diseñado dispositivos especiales para destinatarios específicos como el PGU (Programa de Gestión Universitaria) orientado a los niveles de conducción I, II y III: es decir a las jefaturas de Sección, Departamento y División, o como el PROCESFUR (Programa para la Culminación de Estudios Secundarios para Funcionarios de la Universidad de la República) que le ha brindado la oportunidad a cientos de funcionarios y funcionarias de terminar sus estudios primarios y secundarios, con todo lo que ello implica.

Asimismo se ha contribuido a la creación de nuevas carreras de grado como la TGU (Tecnicatura en Gestión Universitaria) y desde el año 2007 se ha flexibilizado la cursada a través de la incorporación de modalidades semipresenciales y a distancia y mediante la utilización de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y de entornos virtuales de aprendizaje o plataformas educativas.

 

25 años de historia

25 años de historiaComo se dijo los antecedentes del actual ICF se remontan al año 1987. En agosto de ese año el Consejo Directivo Central (CDC) dispuso la constitución de la Unidad de Capacitación y Desarrollo (UCD).

En 1989 comenzó a desarrollar sus primeras acciones (cursos, eventos, publicaciones) de acuerdo a los lineamientos y al modelo organizativo propuesto por una Consultoría Técnica de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En junio del año 1993 la UCD es reubicada en el organigrama organizacional, incorporándola a la Dirección General de Personal (DGP).

Más tarde la UCD pasa a denominarse División de Capacitación y Formación Continua (DICAF) y en 2006 comienza a llamarse “José Jorge ‘Tito’ Martínez Fontana” en homenaje a un connotado funcionario universitario de carrera, con valores, capacidades y una ética que refleja las mejores tradiciones de la Universidad de la República.

A partir de una resolución del CDC de octubre de 2006, la DICAF se convierte en UCAP: Unidad de Capacitación dependiente de la Comisión Sectorial de Gestión Administrativa (CSGA). Casi 8 años después, en junio de 2014, a partir de otra resolución del CDC, la Unidad de Capacitación pasa a ser Instituto de Capacitación y Formación (ICF) manteniendo el nombre de José Jorge “Tito” Martínez Fontana.

 

De UCAP a ICF

Este cambio de status institucional implica una serie de transformaciones, algunas formales y otras de carácter más simbólico. Sobre esas transformaciones consultamos al Coordinador Docente del ICF, Mag. Dalton Rodríguez. Al respecto Rodríguez afirmaba: “A uno que conoce el proceso de lo que ha sido el trabajo de capacitación y desarrollo de la Universidad vinculado a los funcionarios, no le cabe duda de que la concreción del Instituto es un reconocimiento que realiza la Universidad de la República en relación al carácter académico de la capacitación y la formación. Creemos que a través de esta decisión hay una visión de la Universidad de dotar a la educación del funcionariado de una estructura académica que, de alguna manera enriquezca la oferta educativa para esos trabajadores y esas trabajadoras”.

Otro de las transformaciones que implica este cambio de status institucional, tiene que ver con las otras dos funciones sustantivas de la Universidad: la extensión y la investigación. En este sentido el Coordinador Docente del ICF lo expresaba con elocuencia: “La conversión de Unidad a Instituto también pone con claridad las funciones clásicas de la Universidad en cuanto a la investigación y a la extensión. En este sentido, si bien la Unidad venía desarrollando tareas de extensión, la misma estaba condicionada a acuerdos y a convenios, donde su tarea central tenía que ver con la asesoría, la apoyatura en temáticas de capacitación a distintas instituciones sobre todo del Estado, en particular ANEP. Con esta perspectiva de Instituto, se abren líneas más tradicionales de investigación en temáticas que ojalá se fortalezcan en base a la perspectiva de incremento de recursos. Eso para nosotros es clave porque permitiría por un lado consolidar una masa crítica y por otro disponer de un conjunto de valoraciones basadas en investigación, para optimizar la forma de organización del trabajo, fortalecer los procesos de mejora de las condiciones laborales e impactar en la mejora de la gestión”.

 

Proyección y desafíos

Coordinador Docente Dalton Rodríguez De acuerdo al Coordinador Docente del ICF, los desafíos a corto y mediano plazo que constituyen las bases para la implantación del Instituto, tienen que ver en primer término con un cambio a nivel de la estructura interna, que implica un proceso de departamentalización e incluye la consolidación de la figura de la persona Coordinadora de Capacitación. En este sentido, Rodríguez explicaba: “Lo que estamos pensando para el área docente es iniciar un proceso en tanto Instituto, de departamentalización. Lo que antes llamábamos sectores en el área docente de la Unidad de Capacitación, irían a una estructura de departamento, con una demarcación clara de sus temáticas y proyectando también, líneas claras de investigación y de trabajo. Se crearía otra área más, relacionada con las temáticas de acreditación de saberes y culminación de estudios, que queremos explorar y profundizar. Además queremos discutir en función de los aspectos de la estructura organizativa de la Universidad, el papel de los Coordinadores de Capacitación. Creemos que es una función que la Universidad tiene que cumplir desde el área de recursos humanos y que requiere cierta experticia. Por eso queremos tender a un proceso de mayor consolidación de su proceso de formación y profesionalización y estamos pensando junto con la Directiva cuáles serían los mecanismos más adecuados para lograrlo”.

Otro de los desafíos que según Rodríguez conlleva la creación de esta nueva institucionalidad “es ir consolidando de manera definitiva, el proceso de desconcentración paulatina de la capacitación en relación a los centros de la Universidad del interior y del Hospital de Clínicas, de manera que tengamos programas centrales de carácter general que operen sobre el proceso de carrera de los funcionarios, pero también flexibilidad en la oferta educativa en función del territorio”.

Además de la desconcentración a nivel interno, otro reto para el ICF constituye “la asociación con instituciones públicas de educación de nuestro país, pero también a nivel regional. Es necesario fortalecer los vínculos académicos, en particular con Buenos Aires”.

Sobre las condiciones que ofrece el actual contexto universitario para llevar adelante estos desafíos Rodríguez afirmó: “Yo creo que no hay una voluntad de cambio radical o retroceso en el enfoque de Instituto”, al tiempo que enfatizó en la necesaria flexibilidad que el Instituto debe tener para lograr cristalizar estos desafíos: “Intentar tener la suficiente capacidad de definir y reformular prioridades para el desarrollo del ICF, sin entrar en instancias de inflexión que puedan hacer retroceder el proceso. Me parece que sin duda la UdelaR va a estar atenta a esto, en particular el Prorectorado de Gestión Administrativa, a los efectos de seguir avanzando, quizás a un ritmo más lento y con otra gradualidad, en el desarrollo de esta buena iniciativa y decisión que ha tomado la Universidad de convertir a la Unidad en Instituto”.

Consultado sobre los posibles efectos y el potencial impacto que estas transformaciones generen, el Coordinador Docente aseveró: “El efecto y el impacto va a estar dado por los hechos. Nosotros estimamos que si logramos consolidar una estructura docente especializada o con grados de especificidad en esta temática o que ponga en juego el acumulado que tiene con mayor precisión; vamos a lograr una mejora de la calidad del servicio del Instituto. (…) Lo que me parece que va a demostrar si tuvo o no efecto positivo serán los hechos concretos articulados con otros cambios que ya se vienen verificando en la Universidad a nivel de gestión. Las evaluaciones que se vayan produciendo en la marcha y que sean en su momento acordadas, nos van a ir dando indicadores de corrección y redireccionamiento”.